

TRAS LOS PRIMEROS 45 DÍAS DEL AÑO. Desde el sector reflejaron que 2026 comenzó muy "cuesta arriba" en cuanto a mercaderías básicas. Reconocen notoria retracción en el expendio de carne, pollo y lácteos . "Veremos qué ocurre a partir de marzo", dijo Marcelo Soto, gerente de una cadena que opera en la ciudad.
El año inició con señales de alerta para el sector supermercadista local. Así lo describió a diario época Marcelo Soto, gerente de una cadena local, quien trazó un panorama complejo e hizo una suerte de balance de los primeros 45 días del año: caída interanual en las ventas, desplome en el consumo de carne y otros perecederos, subas de precios en alimentos y una competencia cada vez más marcada por la informalidad.
"El comienzo de 2026 fue cuesta arriba, veremos qué ocurre a partir de marzo", resumió el empresario al analizar el comportamiento del consumo en enero y lo que va de febrero.
Del semblanteo hecho por el mencionado, el dato más preocupante es la caída en la venta de carne. Según detalló Soto, el consumo de este producto registra una baja interanual superior al 20%. "No hay forma de levantarla", advirtió.
La retracción no se limita a la carne vacuna. También se observa un freno marcado en otros rubros perecederos como pollo, cerdo, frutas, verduras y lácteos. "Todo lo que sea rubro perecedero está complicado", explicó.
Para el gerente, la explicación es clara: "Hay un reacomodamiento en la economía de cada hogar. El dinero no alcanza, hay que hacerlo rendir al máximo y hoy hay otras prioridades".
En ese esquema, las familias reorganizan su presupuesto frente a gastos fijos crecientes, servicios más caros y el inminente inicio del ciclo lectivo, que suma presión sobre los bolsillos.
Si se compara con el mismo período del año pasado, el panorama sigue siendo negativo. "En el interanual estamos arriba de un 10% abajo", indicó Soto.
En el análisis mensual, febrero mostró un leve movimiento impulsado por el feriado y el turismo, que generaron mayor circulación en las ciudades. Sin embargo, el repunte es moderado y no alcanza para revertir la tendencia. Según detalló, en la comparación entre febrero y enero se registró una variación cercana al 4%, aunque con indicadores que siguen en niveles bajos respecto de la primera quincena de enero.
"El movimiento dado por este feriado turístico se notó, pero los indicadores siguen siendo bajos", señaló.
Inflación y alimentos
En relación con la evolución de los precios, Soto confirmó que durante enero se registraron aumentos de entre 3% y 5% en alimentos. En febrero, explicó, también se observa un leve repunte.Estas subas impactan directamente en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), donde el rubro alimentos tiene un peso determinante. Para el sector supermercadista, la combinación de precios en alza y ventas en retroceso configura un escenario delicado.
El contexto obliga a las empresas, especialmente a las PYMES, a replantear su estructura de costos y su estrategia comercial.
Con márgenes más estrechos, las empresas ajustan horarios, revisan dotaciones de personal y ponen el foco en la productividad. "Esto nos hace replantear el negocio", admitió.
Otro factor que incide en el desempeño del sector es el crecimiento de la informalidad. Soto advirtió que actualmente hay menos controles que en años anteriores y que eso genera un mercado más desleal.
"Está muy complicado el tema de la competencia, hay mucha informalidad", sostuvo. La combinación de caída del consumo, inflación persistente, márgenes reducidos y competencia informal configura, según el empresario, un año "muy peleado" para el comercio minorista.
Fuente: Diario época
