Con la economía actual, se precisan $600.000 al mes para criar un hijo

Aritmética del sostenimiento de una familia. La Canasta de Crianza difundida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reflejó el fuerte impacto de la inflación en los hogares en el inicio de 2026. Esa cifra promedio incluye bienes, servicios y el valor económico del tiempo de cuidado.

EN LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA, LOS DESEMBOLSOS SE CENTRAN EN PRODUCTOS DE HIGIENE, ALIMENTACIÓN Y SALUD.

El costo de criar a un hijo en la Argentina volvió a marcar un nivel elevado en enero y dejó en evidencia la presión que enfrentan las familias para sostener sus ingresos frente al aumento generalizado de precios.

Así lo reflejó el último informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que volvió a actualizar los valores de la Canasta de Crianza, un indicador que estima cuánto dinero necesita una familia para cubrir los gastos mensuales asociados al desarrollo de niñas, niños y adolescentes.

De acuerdo con los datos oficiales, el monto más elevado se registró en el segmento de 6 a 12 años, donde el costo mensual ascendió a $607.848, superando por primera vez en el año la barrera de los $600.000. El dato volvió a poner en el centro del debate el impacto del costo de vida sobre los hogares con hijos en edad escolar.

El informe detalla además que los menores de un año requirieron en enero $476.230 mensuales, mientras que en la franja de 1 a 3 años el costo se elevó a $567.124. Para los niños de 4 a 5 años, el valor estimado fue de $483.497. Cada tramo etario presenta una estructura de gastos distinta, aunque en todos los casos se observa una tendencia sostenida de incremento.

En los primeros años de vida, los desembolsos se concentran en productos de higiene, pañales, alimentación especial y controles médicos frecuentes. A medida que los niños crecen, los gastos en educación, útiles escolares, transporte, indumentaria y actividades recreativas comienzan a ganar peso en el presupuesto familiar. En la etapa escolar, además, se suman erogaciones vinculadas con materiales didácticos, tecnología y participación en propuestas extracurriculares.

 

La Canasta de Crianza se compone de dos grandes dimensiones. Por un lado, incluye el costo de bienes y servicios esenciales como alimentación, vestimenta, vivienda proporcional, salud, transporte y educación. Por otro, incorpora el valor monetario del tiempo de cuidado, una variable que busca reconocer económicamente las horas destinadas a la atención y acompañamiento de los menores. Este componente resulta clave para dimensionar el trabajo no remunerado que, en la mayoría de los hogares, recae principalmente en las mujeres.

El indicador no solo permite medir la evolución del costo de la crianza, sino que también funciona como referencia en distintos ámbitos. Es utilizado, por ejemplo, en procesos judiciales para fijar cuotas alimentarias y en el análisis de políticas públicas vinculadas con asignaciones familiares y transferencias destinadas a la niñez. De esta manera, su impacto trasciende lo estadístico y se proyecta sobre decisiones económicas concretas.

En un contexto de elevada nominalidad y variaciones constantes de precios en Argentina, los datos de enero reflejan la dificultad que enfrentan muchas familias para equilibrar ingresos y gastos. La crianza, que constituye una inversión central en el desarrollo social, se convierte así en uno de los principales factores de presión sobre el presupuesto doméstico.

La superación de los $600.000 mensuales para un niño en edad escolar sintetiza esa realidad. Más allá de las cifras, el informe del INDEC pone en evidencia el desafío estructural que implica sostener condiciones adecuadas de alimentación, educación y cuidado en un escenario económico exigente. Para los hogares con uno o más hijos, la planificación financiera se vuelve cada vez más compleja, en un entorno donde cada actualización de precios redefine las prioridades y obliga a reorganizar recursos.

El consumo argentino sigue apagado
El consumo privado inició el 2026 con evidentes señales de fragilidad y estancamiento, reflejando un escenario en que las familias priorizan decisiones defensivas para el cuidado del bolsillo ante la falta de un motor que impulse el desarrollo económico.

Según la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (UP) presentó su Índice de Consumo Privado (ICP-UP), el cual registró en enero una ínfima suba del 0,1% mensual en términos desestacionalizados, logrando frenar la secuencia de bajas del último semestre.

Sin embargo, en la comparación interanual, el indicador anotó una caída del 1,5%, marcando su segundo retroceso consecutivo tras los números rojos de diciembre.

"El comportamiento del índice sugiere que el gasto de los hogares continúa atravesando una fase de cautela, con dinámicas heterogéneas entre rubros y sin un motor claro de expansión", advirtió Gabriel Foglia, decano de la Facultad de Negocios de la UP. A nivel macroeconómico, los indicadores generales también encienden alarmas que dificultan proyectar un escenario de desarrollo a corto plazo.