Argentina: Corrientes entre las provincias del NEA con fuerte caída en ingresos

El último informe del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL de la Fundación Mediterránea), exhibe el fuertísimo impacto de la merma en recursos corrientes para las provincias del NEA.

Y como onda expansiva de eso, los gobernadores cerraron el grifo de gasto público que se traduce en cero obra pública y salarios planchados desde mediados de 2025.

 

La comparación regional muestra que el golpe fiscal fue generalizado en el Nordeste Argentino. Corrientes registró una caída cercana al 9% en sus ingresos reales, Chaco enfrentó un escenario aún más complejo al combinar caída de recursos con déficit financiero, mientras que Formosa y Santiago del Estero también exhibieron retrocesos significativos. En ese contexto, Misiones aparece como una de las provincias del NEA que logró sostener cierto orden fiscal, aunque sin escapar al deterioro de la recaudación.

 
Justamente esta mañana el gobernador correntino Juan Pablo Valdés exhibió una fortaleza económica: dijo que el distrito Corrientes “fue el único que pagó un bono de fin de año y pagó los salarios en tiempo y forma”.

Y es verdad. Ninguna otra provincia vecina pagó bonos extraordinarios de navidad, incluso en Misiones se tuvo que frenar el pago de aguinaldos a funcionarios, en diciembre pasado la tierra colorada solamente pagó aguinaldo a los trabajadores estatales.

 Desde el gobernador hacia abajo, los funcionarios cobraron sus aguinaldos de diciembre de 2025 recién desde el 17 de enero de 2026. Misiones también achicó el gasto público en 13,9% entre el primer semestre de 2023 y el de 2025.

La comparación regional muestra que el golpe fiscal fue generalizado en el Nordeste Argentino. Corrientes registró una caída cercana al 9% en sus ingresos reales, Chaco enfrentó un escenario aún más complejo al combinar caída de recursos con déficit financiero, mientras que Formosa y Santiago del Estero también exhibieron retrocesos significativos. En ese contexto, Misiones aparece como una de las provincias del NEA que logró sostener cierto orden fiscal, aunque sin escapar al deterioro de la recaudación. 

 El desafío de los gobernadores para este verano y primer trimestre hasta marzo, cuando inicien las clases, es otorgar algo de aumentos salariales. Pero todas las previsiones indican que serán mejoras por muy debajo del costo de vida actual.

 

Advierten que la forestoindustria está en estado crítico 

 

 

 La profunda crisis que atraviesa la forestoindustria argentina quedó expuesta con el concurso preventivo de acreedores de Forestadora Tapebicuá, paralizada desde agosto y con una deuda estimada en $11.500 millones. Sin embargo, para el consultor internacional en industrias agroforestales Ronald Vera, se trata apenas de “la punta del iceberg” de un colapso mucho más amplio que afecta a todo el sector.

El especialista describió un panorama crítico, atravesado por el abandono del Estado nacional y un contexto global desfavorable. “Es evidente que las economías regionales que no están dentro de lo que el Presidente mencionó en su discurso de fin de año quedaron fuera de la lupa del Gobierno”, sostuvo Vera, al señalar que la forestoindustria comparte el mismo destino que otras actividades periféricas. A ese escenario se suma la debilidad de la demanda internacional. Según explicó, las principales economías compradoras no logran traccionar el consumo necesario para sostener los niveles de producción locales. “El diagnóstico hoy es crítico. El sector forestoindustrial está en estado de máxima tensión”, advirtió.

Vera remarcó que cámaras empresarias, sindicatos y entidades técnicas elevaron reiteradas alertas a las autoridades nacionales, sin obtener respuestas concretas. Esa falta de atención, afirmó, ayuda a explicar situaciones extremas como la de Tapebicuá, que busca un inversor para intentar reactivar su actividad en un plazo de 90 días.

En cuanto a los costos, identificó tres factores que ahogan a la industria. El primero es la materia prima, que supera el 50% del costo total y se comercializa con condiciones de pago muy exigentes. El segundo es el combustible: una máquina cargadora puede consumir entre 10 y 15 litros de gasoil por hora y operar hasta 18 horas diarias. El tercer factor es la energía, un rubro que algunas empresas intentan amortiguar con generación propia a partir de biomasa o paneles solares.