

LAS VÍCTIMAS SON JUBILADOS. Todo comenzó con el empleado de una empresa de viajes local recomendando un hermano que vive y trabaja en Brasil y que "podía ayudar con la contratación del hotel y los colectivos", en quien confiaron un grupo de jubilados que querían pasar una semana en Brasil. Al momento de viajar, todo se desmoronó.
"Era un viaje de jubilados, de amigos con deseos de pasar buenos momentos. Ibamos a estar tres días en Torres y cuatro en Camboriu. En septiembre de 2025 fui a la empresa El Cometa, para hablar de otros viajes, y les consulté por el alquiler de micros para febrero, para el viaje a Brasil. La persona que me atendió, Facundo Peichoto, me dijo que él tenía un hermano en Brasil trabajando con turismo receptivo y que nos podía ayudar a organizar el viaje. A mediadios de septiembre yo voy a Camboriu para contactar con él personalmente y contratar el hotel", contó a LT7 Susana Duarte, quien fue la encargada de organizar el viaje para el grupo.
"Esta persona nos recibe, nos hace conocer varios hoteles, y me decido por uno con media pensión. Él se iba a hacer cargo de hacer los pagos, digamos que lo tercerizamos. Yo confié en él. Hasta último momento antes del viaje nos mensajeábamos con los detalles del viaje, la lista de pasajeros, etc. Previamente en noviembre, yo había vuelto a El Cometa a tratar de cerrar lo del alquiler de los micros, pero este Facundo me dice que no se podía, que estaban flojos de papeles. Empecé entonces a averiguar por todos lados para conseguir colectivo, pero en esa fecha ya era dificil. Entonces, el hermano de Facundo me dio varios nombres de empresas para contactar, y por ese medio contacté con una, que nos ofrecía el alquiler del colectivo a 10 millones de pesos, pagando por adelantado el 30%. Le pagamos todo", detalló Susana.
"Pero el día del viaje, ya estando en la terminal, nos envian un mensaje diciendo que había un retraso de 6 horas con el colectivo, por incovenientes en la ruta. Nos quedamos esperando, pero pasadas las 6 horas, no aparecía el colectivo. Nos seguían poniendon excusas y ahí en ese momento junté a la gente y les dije que para mí nos habian estafado. Con tal de no decepcionar a las personas que confiaron en mí, me puse en campaña de conseguir otro colectivo, porque me había comprometido con la gente, y no sé como logré que una empresa me atienda y conseguí el colectivo", relató Susana sobre el inicio de la odisea en la que se transformarían sus vacaciones.
"Fuimos a Torres por tres días como estaba planificado, y al cuarto cuando fuimos a Camboriu, hasta el último momento nos estuvimos comunicando, pero cuando llegamos al hotel con el contingente, no había nada, no había reserva y él desapareció. Entonces tuvimos que volver a Torres para tratar de cumplir algo con los pasajeros. De todos lados saque para cubrir los gastos, con ayuda de amigos y familiares, saqué créditos, me llené de deudas para cumplir con la gente que confió en mi", agregó.
Consultada si el tema fue denunciado, Susana indicó que sí y remarcó que se trata de una familia de estafadores: "El tema comenzó con Facundo, luego Fernando, el hermano que supuestamente trabaja en Camboriu y luego la persona esa que me atendía en nombre de la empresa del colectivo. Quiero hacer esto público para que no le pase a otra gente".
"Para nosotros esto recién comienza. Hay un cierto número de involucrados, pero cada vez que hablamos con los estafados y surgen más elementos que dan cuenta que estas personas estan dedicadas a esto, que esta todo organizado para estafar personas", explicó a su vez Gustavo Briend, abogado de los damnificados.
"El objetivo de lo que hacemos es tratar de recuperar el dinero invertido por los estafados pero también advertir a las personas que puedan caer. Con el cuanto de la persona que vive en Brasil y trabaja en turismo, es fácil caer. Parte de esta delegación viajó en septiembre a Brasil y esta persona le mostró hoteles, les mostró excursiones, todo parecía genuino y sirvió para que ellos caigan en la trampa y les transfieran casi todos sus ahorros", cerró el abogado.