Nación obtuvo la media sanción de la reforma laboral en el Senado

El proyecto que obtuvo 42 votos a favor y 30 en contra pasará a la Cámara Baja donde el oficialismo tiene la primera minoría. Durante la tarde hubo enfrentamientos entre la policía y manifestantes que tiraron bombas molotov y rompieron veredas.

En una maratónica sesión -más de 16 horas-, el Gobierno libertario y dialoguistas consiguieron relegar al kirchnerismo y aprobaron la ley de reforma laboral en el Senado. Ahora, la iniciativa deberá ser girada rápido a Diputados, donde el oficialismo tendrá en sus manos la posibilidad, de no mediar sorpresas ni picardías -por ejemplo, que sea modificado y devuelto, en segunda revisión, a la Cámara alta-, la sanción del primer proyecto relacionado con este tema desde el regreso de la democracia, tras varios intentos fallidos en décadas pasadas.

Durante la definición en general, el texto recibió 42 adhesiones y 30 rechazos, sobre los 72 presentes, el pleno en completo en el recinto. Después llegó el momento más delicado de la sesión extraordinaria: la votación en particular. Allí, libertarios y aliados mantuvieron la mayoría, con algunas variaciones según la instancia. Siempre, sobrados. Fueron 26 títulos, lo que obligó al oficialismo a funcionar como un reloj suizo. Por la tarde, las idas y vueltas que dio la Casa Rosada con retoques de último momento pusieron a los dialoguistas con los nervios de punta. Fue lo único que este sector reclamó desde hace semanas. No sirvió de nada dicho pedido, pero la situación fue más que amortiguada.

 

 

A modo general, las incorporaciones de las últimas 48 horas incluyeron: caída del artículo sobre alivio en Ganancias para grandes empresas -más plata para gobernadores y Nación-; guiños varios a sindicatos y cámaras empresariales con la subsistencia de aportes los compulsivos -con topes más bajos-; el sostenimiento del 6% destinado a obras sociales; y la amortiguación de la idea original sobre el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), relacionado con las indemnizaciones. También hubo gestos menores para estatutos que la Casa Rosada quiso reventar, luego otorgó 180 días y terminó en un año.

Por otra parte, La Libertad Avanza (LLA) también logró ubicar, como un anexo de la ley, el traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires, un tema que generó controversia. La crítica que se le realizó a esta jugada es que debería haberse ampliado el temario de las sesiones extraordinarias, darle un ingreso formal con estado parlamentario, tratamiento en comisión y, al final, recinto. Además, esto generó un cortocircuito entre la vicepresidenta, Victoria Villarruel -siempre cerca de algún conflicto-, y la jefa libertaria, en el Senado, Patricia Bullrich.

 

 

 

 

Debate


El inicio de la discusión estuvo a cargo de Bullrich, la miembro informante y titular de la comisión de Trabajo de la Cámara alta. La libertaria fue breve y cedió la palabra -corresponde que lo haga quien comanda la sesión- a sus colegas Juan Cruz Godoy (Chaco) y Bruno Olivera Lucero (San Juan). El primero aseguró que la iniciativa dará “soluciones” al “miedo que tienen los empleadores de los riesgos de litigios laborales, que pueden hacer quebrar su empresa”, mientras que el segundo defendió el FAL, al manifestar que “no sustituye, altera o modifica el régimen actual de indemnizaciones”.

No tardó en responder el cristinismo. Por caso, el porteño Mariano Recalde, un íntimo de estas peripecias, dijo: “En ninguna reforma laboral flexibilizadora se generó empleo o se facilitó la registración. Las normas laborales no crean empleo”.

En cambio, desde la vía peronista del interbloque “Popular”, el pampeano Pablo Bensusán señaló: “Si no fortalecemos el trabajo registrado, si no respetamos las autonomías provinciales, no vamos a mejorar las relaciones laborales ni generar más fuentes de trabajo”. Y sumó: “Que hay quienes se benefician de la industria del juicio nadie lo niega, pero no se ataca de esta manera. Son otros los procedimientos para ver cuáles son los jueces que emiten sentencias irregulares”.

 

Antes de Bensusán, la experimentada radical Mariana Juri (Mendoza) reflexionó: “Sin una buena ley laboral que, además, se adapte a las situaciones actuales, el empleo no llega. Ésta es una ley que da previsibilidad, seguridad jurídica y que reduce la litigiosidad laboral”. Con salvedades -habló de acompañar en general-, su colega pampeano Daniel Kroneberger aseveró que “el régimen laboral vigente ha quedado desactualizado y no logra abordar las transformaciones productivas, tecnológicas y sociales”.

El peronismo retomó los cuestionamientos a través de la riojana Florencia López, que vaticinó que el sistema impulsado “viene a hacer añicos toda la doctrina del derecho laboral”, y acusó a oficialistas de no tener “la más remota idea de lo que estamos hablando”. En tanto, desde Convicción Federal, rama disidente aún dentro del interbloque kirchnerista, la jujeña Carolina Moisés aprovechó para observar a su partido por no haber estado “a la altura de las circunstancias” y no haber impulsado una reforma en los diferentes gobiernos, con una propuesta “que incluya la realidad del interior y las economías regionales”. Para despejar cualquier duda, adelantó el voto en contra de su espacio -cinco legisladores- junto al resto del cristinismo.

Muy lejos -en cuanto a calidad- de los discursos previos de Bullrich y compañía, el oficialista Agustín Monteverde fue el más claro de LLA: habló de un “régimen siniestro con raros fenómenos, como un empleo por demás precario que generó también el milagro de salarios pobres, pero costos laborales para el empleador desorbitados”.

“Es, a la vez, lo que ha terminado de asfixiar al régimen previsional, quitándole ya toda esperanza de sustento”, disparó Monteverde. Y añadió: “Se ha asustado sobre el contenido del proyecto antes y hoy en el recinto, tratando de hacer terrorismo parlamentario, como que se acaba la indemnización”.

El porteño resaltó: “Los que pueden estar asustados son los que viven de los trabajadores. La industria del juicio sí está en un problema”. Seguido a ello, preguntó: “¿Qué cuernos defienden los sindicatos? Si son entidades que a poco van colapsando". Y finalizó: “Basta ver la prepotencia, la violencia verbal y de la otra, que hay afuera y es alentada desde aquí adentro, para tener más claro que nunca que tenemos que persistir en esta senda”.