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Tucumán: el crimen de Paulina Lebbos quedó impune

Pasaron 20 años desde el crimen de la joven estudiante de Comunicación Social en una causa plagada de irregularidades y de maniobras de encubrimiento.

Paulina Lebbos

 

 


Tras dos décadas de espera, la justicia decidió absolver a César Soto (44), ex pareja y padre de la hija de Paulina Lebbos, por el crimen de la joven estudiante de Comunicación Social asesinada en febrero de 2006. Así, uno de los crímenes más resonantes de la provincia de Tucumán, sigue impune.
El veredicto llegó este miércoles 6 de mayo, después de 14 jornadas de debate oral en las que los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica analizaron un expediente atravesado por irregularidades, sospechas de encubrimiento y una investigación que arrastró fallas desde el principio.
El fiscal Carlos Sale había pedido la pena de prisión perpetua, al considerar que este hombre había estrangulado a la joven en su casa el 26 de febrero de 2006.

La hipótesis de "los hijos del poder" fue descartada en esta instancia del proceso luego de que el fiscal desistió de la acusación contra Sergio Kaleñuk, el hijo del ex secretario privado de José Alperovich, Alberto Kaleñuk, al considerar que no existen elementos suficientes para vincularlo con el homicidio o el posterior descarte del cuerpo.

Los magistrados consideraron que las pruebas presentadas por el Ministerio Público Fiscal no alcanzaron el nivel de certeza necesario para dictar una condena a prisión perpetua y cerraron así un juicio que no logró establecer quién mató a Paulina.

 

 

 

Un final sin justicia

 


El fallo judicial es el triste desenlace de una causa que estuvo contaminada desde el inicio. A lo largo de los años, fueron condenados integrantes de la cúpula policial y el exfiscal Carlos Albaca por encubrimiento. Pero esas responsabilidades no alcanzaron para reconstruir qué pasó la noche del crimen.

Para Alberto Lebbos, padre de la víctima, el fallo representa un golpe devastador. Durante años denunció la existencia de una “maquinaria de impunidad” y advirtió que las irregularidades y la falta de avance en causas conexas conducirían a este final. Hoy, los hechos le dieron la razón.

Si bien la absolución no implica que el crimen no haya existido, el hecho de que no se pudiera probar quién lo cometió deja una herida irremediablemente abierta.

 

 

 

El femicidio de Paulina Lebbos


El 26 de febrero de 2006, Paulina (23) fue a bailar con Virginia Mercado, la hermana de ésta, Jimena; y Alejandro Aramayo. La amiga fue la última que reconoce haber visto viva a la víctima: compartieron un remís en la zona del ex Abasto, luego de ir al boliche Gitana, en San Miguel de Tucumán.

Después de eso, Paulina seguiría camino hacia la casa de Soto, pero nunca llegó. Estuvo desaparecida durante 13 días, la buscaron desesperadamente y, finalmente, su cuerpo fue hallado a la vera de la ruta 341, en la zona de Tapia, con graves signos de violencia.

Desde entonces, la causa no halló a ningún responsable de cometer el crimen.

 

 

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