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Lumilagro deja de fabricar en Argentina tras 83 años e importará termos desde China

La empresa argentina fundada en 1941 ya no producirá ampollas de vidrio en su planta. Además, denuncian que el ingreso de termos de contrabando sin control pone en riesgo la salud pública. La era Milei se convierte en "era postindustrial".
La empresa argentina fundada en 1941 apagará sus hornos para convertirse en una importadora de termos de China, Vietnam e India.

 

 


 
El plan económico de Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo sigue afectando a la industria nacional. Los resultados de las medidas económicas son brutales, con más de 22 mil empresas que cerraron y 200 mil empleos formales perdidos en solo dos años, afectando incluso a firmas que sobrevivieron un siglo de crisis pero que no aguantaron el actual giro libertario.Un ejemplo de esta realidad es el de Lumilagro. Con 83 años de historia, la empresa anunció que apaga sus hornos para pasar a ser, básicamente, una importadora de termos de China, India y Vietnam. La caída del 50% en las ventas en los últimos dos años fue el golpe de gracia para la compañía fundada en 1941, que supo ser la única fábrica de termos de vidrio en todo el continente americano. Ahora, lo que antes se producía en el país se trae de afuera: las ampollas de vidrio vienen de India y los termos de acero de China. "Hemos pasado malos momentos, en 1999 fue muy grave, nos salvó la crisis del 2001 que devaluó y el tipo de cambio hizo que todas las industrias sean muy competitivas. Desde el 2002 hasta el 2013 fue una muy buena época", recordó  Martín Nadler, director ejecutivo de la firma, en diálogo con iProfesional. El empresario repasó cómo en 2012 batieron récords de ventas y cómo enfrentaron la llegada de productos extranjeros, pero hoy la situación es muy distinta a la de aquellos años dorados.
El ajuste en la plantilla de trabajadores refleja el drama social detrás de los números. De los 350 empleados que llegaron a tener en 2013, hoy solo quedan 50 directos:  "En 2022 teníamos 220 trabajadores, pero en los últimos dos años tuvimos que reducir el plantel y 170 personas se fueron con retiro voluntario, fue un proceso dolorosísimo", confesó Nadler, quien admitió haber llorado al despedir gente que lo vio crecer, aunque asegura que el personal entendió que era la única forma de que la empresa no desapareciera del todo.

 

 

 

Además de la crisis económica, Lumilagro denuncia una falta total de controles que pone en riesgo a los consumidores. Según Nadler, en el país se consumen 4 millones de termos por año, pero entra la misma cantidad solo por contrabando desde Paraguay y el norte. Estos productos no cumplen con ninguna norma de seguridad: "Son termos tóxicos y truchos, cuando están en contacto con agua caliente desprenden metales cancerígenos", alertó el dueño de la marca, denunciando que el Estado no hace nada para frenar esto con el objetivo de bajar precios a cualquier costo.

En su planta de Tortuguitas, el trabajo cambió por completo. Ya no se fabrica el corazón del termo, sino que se dedican a la personalización con serigrafía de escudos de fútbol o personajes de Disney. Mientras tanto, analizan si conviene seguir fabricando botellas térmicas en el país o si terminan importando absolutamente todo de China.

 

 

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