La producción automotriz frenó la caída en marzo, pero cerró el primer trimestre con un derrumbe de
La existencia de excedentes de producción a nivel internacional y la irrupción de nuevos jugadores generan mayor presión sobre la industria local
La industria automotriz logró mostrar un leve rebote en marzo en la comparación interanual y cortó una racha de siete meses con retrocesos, aunque el balance del primer trimestre dejó en evidencia un fuerte retroceso frente al mismo período de 2025.
De acuerdo al informe de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), durante marzo se produjeron 41.716 vehículos, lo que implicó una suba de 40,8% respecto de febrero y una leve mejora de 0,4% interanual.Sin embargo, al analizar el acumulado, el panorama cambia: entre enero y marzo las terminales fabricaron 92.346 unidades, lo que representa una caída de 19% frente al mismo período de 2025.
El desempeño exportador también mostró una mejora en el tercer mes del año. En marzo se enviaron al exterior 26.646 unidades, con un salto de 66,6% mensual y un avance de 9,7% interanual. Aun así, en el primer trimestre las exportaciones totalizaron 52.396 vehículos, con una baja de 9,5% frente a igual período del año pasado.
En el frente interno, las entregas a concesionarios alcanzaron las 41.453 unidades, lo que significó un crecimiento de 14,2% mensual, aunque con una caída de 13,5% interanual. En el acumulado trimestral, las ventas mayoristas sumaron 112.078 unidades, un 12,2% menos que en los primeros tres meses de 2025.
Competitividad y presión global, las claves del sector
Desde el sector destacan que marzo mostró algunas señales de reactivación, pero advierten que todavía no alcanza para revertir la tendencia. “Cerramos un primer trimestre que refleja un avance respecto del comportamiento de inicio del año. La actividad de marzo mostró señales de recuperación, pero los números finales del trimestre nos sitúan un 19% por debajo del mismo período en 2025”, sostuvo el presidente de ADEFA, Rodrigo Pérez Graziano.
En ese sentido, el directivo remarcó que el desafío pasa por consolidar la mejora y transformarla en crecimiento sostenido. Para ello, insistió en la necesidad de avanzar en una agenda de competitividad que incluya la reducción de costos estructurales y de la carga impositiva en todos los niveles.
“El compromiso debe ser total. Provincias y municipios deben sumarse reduciendo tasas locales que pesan sobre el proceso productivo y penalizan las exportaciones”, señaló.
Además, desde la entidad advirtieron sobre el contexto global adverso. La existencia de excedentes de producción a nivel internacional y la irrupción de nuevos jugadores generan mayor presión sobre la industria local, en un momento en que el sector atraviesa una transición hacia nuevas tecnologías y energías.
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