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El Mundial movió las góndolas, pero el consumo sigue sin recuperarse

ECONOMÍA DOMÉSTICA. Germán Romero, del IETSE, aseguró que el aumento en la compra de fiambres, carne de cerdo y bebidas respondió a una reconfiguración del gasto familiar.
LOS COMERCIOS DE CERCANÍA REGISTRARON UN CAMBIO EN LOS HÁBITOS DE COMPRA DURANTE EL TORNEO, PERO EL PODER ADQUISITIVO CONTINÚA CONDICIONANDO EL CONSUMO COTIDIANO DE LAS FAMILIAS.

 

 

 

 

El entusiasmo generado por el Mundial de Clubes se reflejó en las góndolas de los comercios de cercanía, aunque el impacto habría sido más un cambio en los hábitos de compra que una verdadera recuperación del consumo. Así lo explicó Germán Romero, secretario del Centro de Almaceneros y Comerciantes Minoristas de Córdoba y referente del Instituto de Estadística y Tendencias Sociales y Económicas (Ietse), quien advirtió que será necesario esperar el cierre del mes para determinar si hubo un incremento real en las ventas.

Según detalló, durante los partidos aumentó la demanda de productos típicos de las reuniones familiares y con amigos. Se vendieron más fiambres, panificados, carne de cerdo, chorizos, bebidas gaseosas y algunas bebidas alcohólicas, artículos que habitualmente no registran ese nivel de movimiento en esta época del año. Sin embargo, aclaró que el fenómeno responde a una "reconfiguración del consumo" y no necesariamente a un mayor gasto de los hogares.

"La gente destinó dinero a esos productos para compartir los partidos, pero eso puede haber significado dejar de comprar otras cosas. Recién cuando cierre el mes podremos saber si hubo una mejora efectiva en las ventas", señaló.

El contexto, remarcó Romero, sigue siendo complejo. De acuerdo con los datos del Ietse, durante junio las ventas en volumen de los comercios de proximidad dedicados a alimentos registraron una caída del 8,6%, acumulando diez meses consecutivos de retracción.

"La situación del consumo continúa siendo de absoluta retracción", afirmó. Explicó además que no disminuyó la cantidad de clientes que ingresan a los comercios, sino que cada consumidor compra menos productos que antes como consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo.

La crisis también golpea con fuerza a los pequeños almacenes. Romero indicó que los productos que hoy concentran las ventas son justamente aquellos de mayor rotación pero de menor rentabilidad, mientras que disminuyó la demanda de bebidas de mayor valor, fiambres especiales y otros artículos que permitían mejorar los márgenes comerciales.

"El comercio de proximidad no tiene la capacidad de ofrecer las promociones que sí realizan las grandes cadenas. Eso hace que la caída del consumo tenga un impacto mucho más fuerte sobre los pequeños comerciantes", sostuvo.

 

 

 

SALARIOS, DEUDAS Y CONSUMO ESTANCADO

 

 

Aunque la inflación muestra una desaceleración, Romero considera que todavía no existen condiciones para una recuperación del mercado interno. Según explicó, los acuerdos salariales continúan ubicándose por debajo de la evolución de los precios, por lo que el poder de compra sigue deteriorándose.

"Mientras no haya una recomposición del salario, el consumo permanecerá estancado. Puede haber algunos indicadores positivos en la macroeconomía, pero en la economía cotidiana de las familias la realidad sigue siendo muy distinta", afirmó.

A ese escenario se suma el creciente nivel de endeudamiento. De acuerdo con los relevamientos que realiza el Ietse, alrededor del 90% de los hogares argentinos mantiene algún tipo de deuda, un porcentaje que prácticamente no se modificó en los últimos estudios, aunque sí empeoró la situación de quienes ya estaban comprometidos financieramente.

"Hoy muchas familias se endeudan para comprar alimentos. Se financian con la tarjeta de crédito o directamente con el fiado del almacén del barrio. El problema es que ambas vías están llegando a un límite", advirtió.

 

 

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