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El modelo económico de Milei castiga más fuerte a los pobres

La casta argentina solo recibe beneficios. Los productos que consumen los pobres aumentaron, entre julio de 2025 al mismo mes de 2026, 40,7% en el NEA y 33,5% para el país. Además, el IPC promedio regional fue 36,%; contra 33,8% a nivel nacional y todos pagan 21% de IVA. Los ricos no pagan impuestos por lujos.
LOS ALIMENTOS SUBIERON 40,7% EN UN AÑO Y PAGAN 21% DE IVA. NO HAY REBAJA IMPOSITIVA PARA LOS POBRES.

 

 

 

 

 

 

 

 


Javier Milei sigue mintiendo respecto al rumbo de su modelo. Dice que es para volver a hacer grande a Argentina, pero los datos que recopila su propio gobierno lo desmienten. Una rápida mirada a la evolución de los índices de precios al consumidor denota que la inflación de los pobres crece mucho más que el promedio de inflación.

Tenemos un índice de Inflación que no pondera adecuadamente el peso financiero de alquileres, factura de la luz, agua y gas, tampoco los topes para determinar pobreza e indigencia contemplan la realidad de millones de inquilinos que vieron subir sus costos fijos entre 500 y 600%. Una familia que en 2025 pagaba 150.000 pesos de alquiler ahoga paga hasta 700.000 pesos.

Además esas mismas familias de bajos recursos que quedan fuera del sistema bancario de préstamos deben recurrir a las tasas usurarias de los empresarios amigos de Milei como Galperín que cobra hasta 1.300% de intereses para refinanciar las deudas de sus clientes de Mercado Pago, todo con la complicidad de Milei que solo se remite a decir que se "trata de un acuerdo entre privados".

En Brasil donde, según Milei gobierna "un presidente corrupto y ladrón", Galperin cobra 40 veces menos de intereses para la misma operatoria, es evidente que el gobierno "zurdo" no permite a sus financistas robarle a la gente, Milei sí.

 

 

 

Inflación más alta para los pobres

 


Pero vayamos a los datos. De acuerdo con las publicaciones mensuales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), los porcentajes de aumento de lo que consumen los pobres subió un 40,7% en la región NEA, que nadie puede discutir que es una de las más pobres y de menor desarrollo relativo de Argentina. Sin embargo, la maquillada estadística que elabora el INDECLLA dice que el promedio de inflación para la región fue de 36,9%, una zona que lidera el ranking de suba de precios.

Para el país el IPC de julio 2025 a julio de 2026 fue de 33,8%, casi tres puntos menos que en el NEA, pero los pobres del país registraron para su consumo la división "Alimentos y bebidas no alcohólicas" registró una suba del 34,5% a nivel nacional. De esta manera, el aumento de los alimentos en el NEA quedó 6,2 puntos porcentuales por encima del promedio nacional para esa categoría y casi seis puntos por encima de la inflación general del país.

La comparación también permite observar cómo fue cambiando el ritmo de los precios a lo largo de los últimos doce meses. En julio de 2025, el IPC nacional aumentó 1,9%; mientras que Alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo una variación idéntica. Para el NEA, en tanto, la inflación general fue del 1,7% y los alimentos registraron un incremento del 1,2%.

Durante los meses siguientes, la evolución comenzó a mostrar una mayor presión sobre los productos que integran la canasta alimentaria. En agosto de 2025, los alimentos aumentaron 1,4% a nivel nacional y 1,4% en el NEA. En septiembre, las variaciones fueron del 1,9% y 1,9%, respectivamente. En octubre, ambas regiones registraron una aceleración, con un 2,3% a nivel país y 2,2% en el NEA.

El cambio más marcado llegó hacia el cierre de 2025. En noviembre, los alimentos aumentaron 2,8% a nivel nacional y 3,2% en el NEA; mientras que en diciembre alcanzaron 3,1% y 4,8%, respectivamente. En ese último mes, la división alimentaria del NEA quedó 1,4 puntos porcentuales por encima del IPC general regional, que fue del 3,4%.

 

 

 

La tendencia se mantuvo durante el comienzo de 2026. Enero presentó uno de los mayores registros del período, con una suba de 4,7% para los alimentos a nivel nacional y de 4,8% en el NEA. En febrero, las variaciones fueron del 3,3% y 4,5%, mientras que en marzo llegaron al 3,4% y 4,5%, respectivamente. Así, durante el primer trimestre del año, los alimentos mostraron una presión particularmente fuerte en las provincias del Noreste.

A partir de abril comenzó una moderación. Ese mes, Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 1,5% en el país y 2,4% en el NEA. En mayo, las variaciones fueron del 2,5% y 2,1%, y en junio se ubicaron en 1,3% y 1,5%, respectivamente.

En julio de 2026, la división registró una suba del 2% tanto a nivel nacional como en el NEA. El IPC general, por su parte, avanzó 2,1% en el país y 2% en la región. El dato muestra una desaceleración respecto de los picos registrados durante el verano, aunque el acumulado de los doce meses mantiene a los alimentos del NEA por encima del resto de los indicadores.

El comportamiento adquiere especial relevancia para el costo de vida de los hogares de la región, ya que los alimentos tienen una incidencia directa sobre los gastos cotidianos. La diferencia acumulada también evidencia que la desaceleración de la inflación general no se trasladó de manera uniforme a todos los componentes de la canasta de consumo.

 

Así, mientras el IPC nacional acumuló una suba del 33,8% entre julio de 2025 y julio de 2026, los alimentos aumentaron 34,5%. En el NEA, la diferencia fue aún mayor: frente a una inflación general del 36,9%, los alimentos registraron un incremento del 40,7%. Esto significa que, en el último año, comer se encareció a un ritmo superior al aumento promedio de los precios en la región.

 

 

 

 

Usura apoyada por el Gobierno

 


El aumento de los alimentos se produce, además, en un escenario de mayor utilización del crédito por parte de los hogares. Los últimos datos disponibles del Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestran que a diciembre de 2025 había 20,3 millones de personas con algún tipo de financiamiento, una cifra cercana al máximo histórico. La cobertura alcanzó al 54,7% de la población y el saldo promedio por deudor llegó a $4,1 millones a precios constantes, con un incremento real del 24,7% durante ese año.

Las tarjetas de crédito continuaron siendo el principal instrumento de financiamiento, con 14,8 millones de personas endeudadas, mientras que los préstamos personales alcanzaron a 11,9 millones. En este último segmento se observó una expansión interanual del 22,1%, muy superior al crecimiento de los deudores con tarjetas, que fue del 4,8%. El avance del financiamiento estuvo impulsado especialmente por los proveedores no financieros de crédito, entre ellos las empresas fintech que perciben tasas usurarias al calificar el riesgo de los que quedaron fuera del sistema bancario formal.

En estos días el hombre mas rico y subsidiado del país, Marcos Galperín fue denunciado por prácticar la usura con el refinanciamiento de las deudas que tienen sus clientes de Mercado Pago, con refinanciación de hasta el 1.300% anual, y todo con un gobierno que hace la vista gorda, que niega la constante suba de precios y dice que están cumpliendo la promesa de frenar la inflación.

El maquillado índice de precios al consumidor da un promedio de 33% anual, es decir que cobrar 50% de interés anual para cualquier crédito ya garantiza ganancias, pero los consumidores solo tienen acceso al crédito a tasas superiores al 100% anual, con el extremo de lo que cobra el amigo de Milei a través de su banco virtual.

 

 

 

Más beneficios para los ricos

 


Mientras banca la usura de empresarios como Galperín, Milei también otorgó beneficios impositivos a los ricos con la reducción de alícuotas a bienes suntuarios y la posterior derogación lisa y llana de esos tributos. En 2025 instrumentó una rebaja progresiva de los impuestos a autos, barcos, motos y bicicletas de lujo y en 2026. La Ley 27.802 dejó sin efecto los Impuestos Internos correspondientes a distintos bienes y servicios que hasta entonces tributaban por su carácter suntuario.

Es decir que el Presidente solo deroga impuestos para los ricos y mantiene elevadísimas las alícuotas de los tributos que pagan los pobres argentinos como 21% de IVA, más Ingresos Brutos entre 3 y 7% dependiendo de la provincia en la que vive, por el kilo de harina y el medio kilo de grasa vacuna, en Irlanda los alimentos no pagan. Los amigos de Milei como el usurero Galperín no pagan impuestos cuando se compran una Hummer personalizada, una Harley Davidson o una Ducatti.

El contraste resulta significativo en el marco de la discusión sobre quiénes se benefician y quiénes soportan el costo del actual modelo económico. Por un lado, los alimentos acumularon un aumento del 40,7% en el NEA entre julio de 2025 y julio de 2026; por otro, se eliminaron tributos internos que alcanzaban a bienes y servicios asociados principalmente a consumos de mayor valor.

El cuadro plantea así una doble presión sobre las familias: por un lado, el encarecimiento de los productos básicos, particularmente intenso en el NEA; por otro, el crecimiento del crédito utilizado para financiar el consumo y el aumento de la morosidad. Aunque la inflación general mostró una desaceleración respecto de los niveles registrados durante 2025 y comienzos de 2026, el costo de los alimentos y el peso de las obligaciones financieras continúan condicionando el presupuesto de los hogares.

 

 

Información

Diario Epoca

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