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Amenazas en escuelas: una señal de la crisis de salud mental

CRISIS ADOLESCENTE EN LA ERA DIGITAL.: Los retos virales y la exposición a contenidos violentos reflejan una pandemia silenciosa que atraviesa a los jóvenes. Psicólogos advierten sobre la responsabilidad de familias, escuelas y medios para contener este fenómeno.
LA EXPOSICIÓN TEMPRANA A CONTENIDOS VIOLENTOS Y LA FALTA DE CONTENCIÓN EMOCIONAL GENERAN UN CÍRCULO DE RIESGO ENTRE LOS ADOLESCENTES, DONDE LA VISIBILIDAD DIGITAL SE VUELVE MÁS IMPORTANTE QUE LA SEGURIDAD PERSONAL. 

 

 

 

La irrupción de los retos virales, las amenazas y los episodios de violencia en escuelas de todo el país y también en Corrientes encendieron alertas en la comunidad educativa. Estos comportamientos, que muchas veces se viralizan a través de las redes sociales, no son simples travesuras ni modas pasajeras: son la expresión de una crisis de salud mental que atraviesa a los adolescentes y evidencia profundas tensiones sociales.

 

Según el psicólogo Diego Quindimil, estas conductas forman parte de una subcultura digital que trasciende fronteras. "No es solamente de Argentina. Es transnacional. Existe una fascinación por ataques violentos, ritualizados, que se emulan y se glorifican", explica. El problema, dijo a NORTE de Corrientes, no se limita al acto en sí, sino al contexto en el que se desarrolla: un mundo mediado por la cultura digital donde los jóvenes buscan reconocimiento inmediato y la viralización premia más el escándalo que los logros positivos.

 

"La escuela sola no puede, los padres solos no pueden; necesitamos a toda la comunidad educativa trabajando en conjunto para erradicar la violencia", subraya. El especialista advierte que esta "pandemia de salud mental" se caracteriza por padecimientos emocionales y psicológicos no detectados ni tratados a tiempo, lo que genera un caldo de cultivo para conductas de riesgo y radicalización en la adolescencia.

 

En medio de la preocupación por las pintadas y amenazas en Corrientes y otras provincias, el psicólogo Gastón Sal señaló que el problema radica en el hogar. "La primera caída institucional es la de la familia, tanto como concepto simbólico como institución matriz", afirma. Para Sal, el deterioro en los vínculos familiares dificulta que las escuelas puedan cumplir con su rol educativo y contenedor: "Cuando tenés rota la casa es muy difícil solucionarlo en el segundo hogar. La escuela tiene sus limitaciones, no puede ser que un profesor esté haciendo de papá-mamá".

 

Sal explica que muchas de estas conductas se manifiestan como formas equivocadas de expresión emocional. "Los jóvenes intentan encontrar un sentido o manifestarse emocionalmente, pero lo hacen con señales muy desacertadas", dice. A esto se suma la influencia de las redes sociales: "Los vínculos se trasladan al mundo digital, y muchos padres desconocen los códigos de comunicación y la dinámica entre adolescentes en plataformas como WhatsApp, TikTok o Instagram".


El especialista subraya la importancia del diálogo y el tiempo de calidad con los hijos como herramientas esenciales para establecer límites y reforzar la autoestima. "Sentarte a hablar con un hijo tiene un efecto simbólico muy fuerte. Permite que el adolescente se sienta escuchado y comprendido", asegura.

 

 

 

EL EFECTO CONTAGIO Y LA VIRALIZACIÓN MEDIÁTICA

 

Para el licenciado Eduardo Laborato los episodios de violencia y amenazas en escuelas no pueden considerarse hechos aislados: se trata de un fenómeno que se reproduce y se intensifica a través de redes sociales y medios de comunicación. "Los jóvenes, al identificarse con el agresor, buscan recuperar la sensación de agencia, sentirse visibles o temidos, compensando aspectos de baja autoestima y aislamiento", explica.

Laborato advierte que la exposición constante a contenidos violentos disminuye la capacidad de autorregulación emocional de los adolescentes, creando un círculo vicioso: "Se desensibilizan, normalizan la violencia y pueden replicar conductas de riesgo sin entender la gravedad de lo que hacen".

El especialista hace hincapié en el rol de los medios: "Es fundamental informar sin generar espectacularidad. No hay que reproducir nombres, detalles del arma, audios ni videos del hecho. Debemos poner el acento en la salud pública y en el trabajo comunitario de las escuelas, en lugar de glorificar al agresor".

 

Factores sociales que agravan la situación

 

Además de la crisis familiar y educativa, los adolescentes están expuestos a factores que incrementan la vulnerabilidad: publicidad de alcohol y vapeo dirigida a menores, presión social por la imagen corporal, consumo de sustancias psicoactivas, y la influencia de redes sociales que promueven la viralización de conductas de riesgo. "Estamos ante un combo explosivo: contexto económico vulnerable, falta de contención familiar y exposición temprana a factores de riesgo", explica Laborato.

Quindimil añade que la cultura digital premia la visibilidad, incluso a través de conductas violentas o escandalosas. Sal coincide, subrayando que los adolescentes buscan ser vistos y escuchados en un contexto donde el adulto muchas veces desconoce la realidad digital que viven: "Si los adultos no entendemos cómo se comunican los jóvenes, no podremos prevenir estas situaciones".

 

 

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